Algunas preguntas que deberíamos hacernos para tener una experiencia placentera desde el inicio hasta acabar:
1) ¿Qué quiero estimular?
No todos los juguetes son para penetración -ni siquiera para los genitales-. Pensar qué parte o partes de mi cuerpo quiero estimular achica el abanico de posibilidades, facilitando la búsqueda. ¿Son los pezones?, ¿la espalda?, ¿punto g, clítoris o ambos?
Consejo: ¡Tocate! Usa tus manos para explorar tu cuerpo y elegir qué zona erógena te gustaría mimar con un juguete.
2) ¿Qué material elijo?
Lo más importante acá es cerciorarnos de que sea libre de ftalatos, una sustancia peligrosa para el cuerpo. Consultá en la caja del producto, o a tu vendedore. Salvando esto, podemos optar por materiales flexibles (jelly, silicona, etc) o rígidos (vidrio, metal, etc). Tené en cuenta que si es un material poroso, como el jelly, siempre deberemos usarlo con preservativo para que no se alojen bacterias o microorganismos que pudieran generarnos una infección o el deterioro del juguete. Si no es poroso, entonces con una correcta higiene no deberíamos tener ningún problema.
3) ¿Qué otras características hay?
A partir de definir los puntos anteriores, podemos prestar más atención al precio, color, tamaño, si es recargable o a pilas, si la vibración se regula o es intermitente, si es sumergible, etc. Las características especiales son las que terminan de enamorarnos de un juguete y nos convencen de ir por ese. Esta también es una elección cien por ciento personal, intenta no dejarte llevar por modas u opiniones de tu pareja, amigues o gente en internet.
Es súper importante que puedas hacer todas las preguntas que tengas y quedarte con cero dudas. Personalmente, creo que un asesoramiento integral es fundamental para llevarte con plena confianza el juguete que mejor se adapte a vos.
Por eso podes escribirme por instagram o @banssshiy así charlar sobre lo mejor para vos ♥
Con amor, Vívica 🔥